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A criterio deColumnasJorge Martínez López

Contienda desigual

A la distancia, los resultados de las elecciones del 2018 en Hidalgo fueron prácticamente “zapato”, como se dice en el dominó, para la nueva oposición que fue arrasada por aquel tsunami obradorista que se llevó el triunfo en 77 municipios y la totalidad de las diputaciones locales.

Bajo este panorama y con circunstancias distintas, la entidad recurre a una nueva jornada electoral sui generis que fue modificada por la sana distancia y obliga a realizar campañas novedosas, sin contacto físico y además exprés por el reducido tiempo marcado por el INE.

Si tomamos en cuenta las elecciones del 2018, Morena será el partido a vencer al menos en 77 municipios que fue donde logró triunfos holgados.

La Misión (PRD), Juárez (PRI), Nicolás Flores (PAN), Pacula (PAN), Pisaflores (PRI), Tepehuacán (PRI) y Tlahuiltepa (PRI), formalizaron un bastión de resistencia que impidió el triunfo de Morena.

Pese a ello, a nivel distrital ese partido se llevó los 18 distritos locales electorales, que le permitió una mayoría absoluta en el Congreso del Estado.

Habrá municipios como Actopan en donde el PRI y los otros partidos la tendrán difícil en caso de quedar fresca la figura del presidente AMLO, pues allí lograron el cuatro por uno, es decir que, por cada voto de los ahora opositores, Morena alcanzó cuatro. Entonces, Tatiana Ángeles candidata de Morena la tendrá sencilla.

Otro caso será Pachuca. Aquí AMLO obtuvo 78 mil 558 votos y el más cercano fue el candidato del PAN con apenas 22 mil 403, lo que augura una significativa ventaja de Pablo Vargas González, sobre el tricolor y siete más.

En Huejutla, el viejo bastión priista de la huasteca, Morena alcanzó más de 33 mil votos mientras que el tricolor apenas logró 8 mil 633 sufragios a favor de su candidato José Antonio Meade.

Ixmiquilpan otra muestra que vale tomar en cuenta, pues de los 28 mil 835 votos logrados por AMLO, los priistas casi juntan cinco mil, una zapatiza como seis por uno. Tal vez, por eso piensan que la dirigente de los balnearios Anel Torres podrá revertir esa tendencia, mientras que el PAN en esa justa logró 2 mil 666 sufragios y el PRD tuvo 234 votos, para ello lanzaron a su arma secreta el ex priista Edmundo Ramírez, auto catalogado como honesto y cumplidor, aunque todavía nadie le cree.

En Tulancingo, Morena les dio la vuelta con cinco votos por uno tanto al PRI, quien postuló a un exdiputado que se ha encargado de dividir a sus compañeros para mantener a flote su egolatría y sus negocios, mientras que el PAN repite con el exalcalde Julio Soto.

La muestra de rechazo de los votantes en 2018, difícilmente podría cambiar el sentido sobre todo cuando cada día se destapan más actos de corrupción de los priistas.

Esta percepción histórica, se junta con los reclamos y patadas debajo de la mesa que todavía se escuchan al interior de los partidos políticos, reclamando todos: democracia.

Hay casos muy sensibles de expresidentes como el de Juan José Viggiano en Tepehuacán. El apellido de la secretaria general del CEN del PRI, sin duda pesó más que cualquier otro motivo, muy al estilo del viejo PRI.

Casos semejantes se repiten, con exdiputados que en su fracaso buscan sobrevivir al frente de una alcaldía, lo mismo que algunos candidatos perdedores de otras contiendas, al menos en el tricolor están pagando el costo de la novatez de su dirigente estatal Ericka Gutiérrez.

En los otros partidos, sufren de los mismos síntomas, circunstancia que cambiará en tanto logren reconstruirse para ser una verdadera alternativa para una nueva sociedad.

Nimiedades: Las colegiaturas en Europa, los viajes temáticos, los autos deportivos, los conciertos y otras “necesidades” de los juniors, tendrán que esperar hasta que liberen los nuevos amparos.

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