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A criterio deBertha AlfaroColumnas

Ya estarán contentos


Se chingaron a la radio y nos pasaron a fastidiar a todos los que sí la usábamos como medio de comunicación.

Asi, contundente Don Mario se refería al cierre de la estación del radio en la zona del Valle del Mezquital.

Por años Don Mario fue un real beneficiario de la libertad de expresión y semanalmente acudía a la estación de radio para anunciar por unos cuantos pesos sus actividades en la región.

No sorprendía escuchar a la locutora decir que Don Mario le mandaba un mensaje a su compadre de una comunidad lejana hasta donde se escuchaba la estación para avisarle que estaría en la Plaza de Ixmiquilpan para intercambiar sus productos.

Por supuesto que la radio pública tenía un alto sentido social y era el medio para alertar ante un fenómeno natural, acercar a las comunidades aisladas por un temporal, solicitar un médico ante una emergencia o dar un pésame por la muerte de un habitante de las poblaciones alejadas.

En 39 años de funcionamiento la radio pública de Hidalgo fue la voz de la Sierra, la Huasteca, del Valle del Mezquital, de la zona Tepehua y hasta esos lugares llegaban los mensajes de los locutores que además en muchos casos les hablaban a los indígenas en su lengua.

Son esas poblaciones indígenas las que haciendo un lado los hipócritas discursos de tristeza por el apagón, lamentan que se haya terminado este medio al que estaban ya acostumbrados.

Don Mario está más que encabronado porque ya no podrá tener un compañero musical que haga más llevadera la jornada en el campo y emocionarse o desilusionarse con los partidos de la selección en el mundial.

Durante toda su vida escuchó la radio, era su enlace con México y en ocasiones con el mundo.

Y qué decir de los migrantes y su contacto con la familia. Para ellos escuchar su música y noticias de su tierra era reconfortante.

La radio era una forma de mantenerse cerca de sus paisanos y extrañar menos a la madre, al padre, a los hermanos. 

Particularmente en estas fechas cercanas al Día de la Virgen de Guadalupe y la temporada de navidad y año nuevo, los mensajes por radio se multiplicaban para avisarle a la familia que pronto estarían de nuevo en casa.

Esa era una de las innumerables funciones de la radio y que de la manera más pendeja dejaron perder, porque a los responsables les valía madre si un indígena de la comunidad más alejada ocupaba este medio como única conexión con el mundo.

Es cierto que es un madrazo al gobierno actual, por supuesto que fue intencionado para dar paso a nuevas concesiones que lo que menos van a hacer, es ayudar a los verdaderos usuarios.

Qué les va a importar dar un servicio donde los habitantes de las comunidades en ocasiones con dificultad pagaban 10 pesos por un anuncio, para avisarle a su compadre que estarían esperándolo en el camino vecinal para intercambiar un bulto de maíz por verduras o por una herramienta para el campo.

Esos son los mensajes realmente importantes y que ahora ya valieron para una chingada porque de plano a nadie le interesó rescatar a la radio.

¿Qué hay enojo?

Lo que le sigue y no valen transmisiones de remembranza como despedida, esas son mamadas.

¿De verdad ese es el espíritu de resignación ante una tragedia de tal magnitud?

¿Y los culpables?

Bien gracias, disfrutando sin mayor remordimiento de sus pendejadas.

Para Don Mario, a esos sujetos que le robaron su medio de comunicación, les mandó un recordatorio para sus jefecitas.

Espero sus comentarios.

 

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