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ColumnasMario Maldonado

Walmart y las condonaciones por despensas


Casos como el de Walmart de México llevaron al presidente Andrés Manuel López Obrador y a su gobierno a promover reformas legales que, entre otros cambios, tipifican la defraudación fiscal como delito grave que amerita cárcel.

La mayor cadena comercial del país buscó evadir el pago de impuestos correspondiente a la venta de sus restaurantes Vips a Alsea, en 2013, mediante argucias fiscales y legales. Finalmente tuvo que pagarlos, luego de que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Procuraduría Fiscal de la Federación la puso contra las cuerdas.

El método de negociación de los abogados y fiscalistas de Walmart fue de la siguiente manera: “Estamos dispuestos a pagarles 500 millones de pesos, no más; y si no, vamos a un juicio que va a durar décadas”. El condicionamiento llegó a oídos del presidente López Obrador, quien pidió a la jefa del SAT, Raquel Buenrostro, y al procurador Carlos Romero proceder contra la empresa.

La semana pasada, el presidente refirió en su conferencia matutina otra escena de esta negociación. “Me acuerdo que hablé con un empresario de un corporativo estadunidense. Le dije: ‘No han pagado algo así como 10 mil millones de pesos’. Entonces me dice: ‘Sí tengo información. Ya sé que la están pasando mal. ¿Qué le parece, presidente, si les ayudamos con despensas’?”, reveló López Obrador entre carcajadas.

Esa empresa es Walmart de México, que en mayo de 2020 informó que llegó a un acuerdo con el SAT para pagar 8 mil 79 millones de pesos por impuestos atrasados. Esto fue producto de la operación con la que el SAT y la Procuraduría Fiscal recuperaron 50 mil millones de pesos de 15 grandes empresas en 2020.

Otros corporativos que pagaron sus adeudos fueron Femsa, IBM y Grupo Carso, entre otras. Todas arrastraban retrasos y litigios fiscales multimillonarios que finalmente aceptaron saldar para evitar consecuencias penales. El pago que hizo Walmart al fisco mexicano equivale a apenas 1 por ciento de los ingresos anuales en 2019. Esta situación y las amenazas de los abogados de la cadena de autoservicios inyectaron gasolina a López Obrador para proceder contra ellos.

En una situación similar, o peor, está Interjet, la aerolínea que fundó la familia Alemán y que está a punto de la quiebra. La empresa arrastra adeudos con el SAT superiores a 3 mil millones de pesos. El 8 de febrero adelantamos en este espacio que la Procuraduría Fiscal interpuso una denuncia por un adeudo de 78 millones de pesos correspondiente al ejercicio de 2018. No obstante, las querellas van a seguir presentándose por otras evasiones fiscales en años posteriores, incluidos los periodos diciembre 2020 y lo que va de 2021, cuando la empresa cambió de manos a Alejandro del Valle.

Esta operación fue por demás opaca. Supuestamente se le inyectaron 150 millones de dólares a Interjet para su capitalización, sin embargo, los recursos no han sido transferidos, toda vez que estaban condicionados a una condonación de impuestos. La respuesta del presidente López Obrador a Miguel Alemán Magnani y a su padre Miguel Alemán Velasco fue contundente. “Lo más que puedo hacer es darles tiempo para que paguen, pero no podemos condonarles impuestos”, les soltó el presidente.

Lo que siguió fue una serie de demandas de amparo por parte de Interjet y luego la venta de la empresa. La orden para proceder contra quienes no paguen impuestos ha venido del propio presidente, quien, sin importar que los empresarios sean parte de su Consejo Asesor Empresarial, les ha pedido que paguen o enfrenten las consecuencias.

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