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A criterio deColumnasEduardo Ruiz-Healy

Violencia familiar impide reconstruir el tejido social


El presidente Andrés Manuel López Obrador afirma que la mejor manera de abatir la violencia y la delincuencia es reconstruyendo el tejido social.

Pero, ¿qué es el tejido social?

Para entender qué es transcribo la definición que encontré en el sitio ell.stackexchange.com: “Es una metáfora de lo bien que los miembros de la comunidad interactúan entre ellos. Si se considera a todos los miembros individuales como hilos, el ‘tejido social’ se forma haciendo que esos miembros interactúen, entretejiendo así los hilos. Cuanto más apretado es el tejido (cuanto más frecuente y positivamente interactúan los miembros entre sí), más fuerte es la tela; cuanto más suelto es el tejido, más débil es la tela y es más probable que se rasgue (haya conflictos que enfrenten a un grupo contra otro), se deshilache (pierda miembros), desarrolle hilos sueltos (criminales) y sufra de otra manera. Mejorar el tejido social, entonces, significa proporcionar más y mejores interacciones entre los miembros de la comunidad para que puedan hacer más amigos, estar más involucrados, ser felices, estar más dispuestos a ayudar a alguien cuando hay una necesidad e inspirarse para mantener su aldea como un lugar positivo y agradable para vivir”.

De acuerdo con esta definición es obvio que el tejido social en México está rasgado o deshilachado en la mayoría de sus comunidades.

La fortaleza o debilidad del tejido empieza en las familias y si dentro de ellas hay violencia es difícil que la comunidad a la que pertenezcan tenga un tejido fuerte.

El Código Penal Federal en su Artículo 343 Bis señala que “Comete el delito de violencia familiar quien lleve a cabo actos o conductas de dominio, control o agresión física, psicológica, patrimonial o económica, a alguna persona con la que se encuentre o haya estado unida por vínculo matrimonial, de parentesco por consanguinidad, afinidad o civil, concubinato, o una relación de pareja dentro o fuera del domicilio familiar. A quien cometa el delito de violencia familiar se le impondrá de seis meses a cuatro años de prisión y perderá el derecho de pensión alimenticia”, mientras que en su Artículo 343 Ter añade que “Se equipara a la violencia familiar y se sancionará con seis meses a cuatro años de prisión al que realice cualquiera de los actos señalados en el artículo anterior en contra de la persona que esté sujeta a la custodia, guarda, protección, educación, instrucción o cuidado de dicha persona”.

Los números demuestran que los esfuerzos del gobierno de la 4T para reconstruir el tejido social probablemente no están dando los resultados esperados porque la violencia familiar va al alza.

En mayo pasado, de acuerdo con datos del Sesnsp, se denunciaron 27 mil 108 casos de violencia familiar, el mayor número para un mes de mayo desde 2015. Y, durante los primeros cinco meses de este año, el número de denuncias fue de 110 mil 138, el mayor número para un periodo enero-mayo desde 2015. En los primeros cuatro años del actual gobierno, el número de denuncias para el periodo de los cinco primeros meses de un año aumentó 36.8 por ciento.

Es obvio que algo le está faltando al proyecto de reconstrucción del tejido social a los gobiernos federal y estatales de la 4T. Los números lo indican.

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