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ColumnasEduardo Ruiz-Healy

Twitter no censuró a Trump. Le canceló su cuenta por violar reglas que él mismo aceptó


Al presidente Andrés Manuel López Obrador no le cayó nada bien que Twitter, Facebook y otras redes sociales le cancelaran sus cuentas a su amigo Donald Trump, y ya lleva varios días manifestando no estar de acuerdo con ello.

Ayer dijo: “… no puede haber un organismo particular que decida quitar el derecho que se tiene a la libre manifestación de las ideas. No puede haber un organismo particular, en ninguna nación, en ningún estado, que se convierta en un órgano de censura. La libertad debe garantizarse. Si existe una regulación, esto corresponde a los estados nacionales, no puede quedar en manos de particulares”.

Otro gobernante populista, este identificado con la ideología derechista trumpiana, el primer ministro de Polonia Mateusz Morawiecki, también está en contra de la acción tomada en contra del casi expresidente gringo. Él dijo: “Los algoritmos o los propietarios de gigantes corporativos no deben decidir qué puntos de vista son correctos y cuáles no. No puede haber consentimiento para la censura”.

Por su parte, el comisionado de mercado interior de la Comisión Europea, Thierry Breton, dijo: “El hecho de que un CEO pueda desconectar el altavoz de POTUS [president of the United States] sin ningún control y equilibrio es desconcertante. No solo es la confirmación del poder de estas plataformas, sino que también muestra profundas debilidades en la forma en que nuestra sociedad está organizada en el espacio digital… Tenemos que establecer las reglas del juego y organizar el espacio digital con derechos, obligaciones y salvaguardias claros”.

A mi juicio, tanto AMLO como Morawiecki como Breton olvidan que las redes sociales son un servicio gratuito que muchos utilizamos después de aceptar sujetarnos a reglas que las empresas establecen. Si no nos gustan las reglas de alguna red social podemos decidir no usarla y buscar otra hasta encontrar la que no nos imponga condiciones inaceptables.

Es un hecho que muy pocos usuarios, tal vez incluidos los tres arriba citados, hayan leído esas reglas al abrir sus cuentas en diversas redes sociales.

Por ejemplo, las de Twitter pueden leerse en help.twitter.com/es/rules-and-policies/twitter-rules y prohíben que los usuarios, entre otras cosas

1. Profieran amenazas violentas contra una persona o un grupo de personas o glorifiquen la violencia.

2. Amenacen o fomenten el terrorismo o el extremismo violento.

3. Promuevan la explotación sexual infantil.

4. Acosen a una persona o inciten a otros a hacerlo. Esto incluye desear o esperar que alguien sufra daños físicos.

5. Fomenten la violencia contra otras personas o las amenacen o acosen por motivo de su raza, etnicidad, nacionalidad, orientación sexual, género, identidad de género, religión religiosa, edad, discapacidad o enfermedad grave.

Trump envió 56 mil 571 tuits desde el primero, el 4 de mayo de 2009, al último, el 8 de enero pasado. Muchos violaron las reglas de Twitter y no le pasó nada. El miércoles de la semana pasada, fomentó un acto terrorista, extremista y violento que dejó a cinco personas muertas y violó una de las reglas de Twitter. Por eso le cancelaron, que no censuraron, su cuenta.

A mi juicio, se tardaron en actuar contra él. Ojalá actúen más rápidamente contra otros gobernantes que también violan las reglas.

Eduardo Ruiz-Healy

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