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ColumnasEduardo Ruiz-Healy

¡Qué desastre les heredaremos a nuestros descendientes!


1 billón 177 mil 969 millones de pesos son muchos pesos. En 2021 representaron el 4.6 por ciento del PIB nacional y el 18.7 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación. Y todos ellos se tiraron, literalmente, a la basura.

Esa cantidad es lo que nos costó a los mexicanos el agotamiento y degradación ambiental de acuerdo con cifras de las Cuentas Económicas y Ecológicas del Sistema Nacional de Cuentas Nacionales del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

Como ayer lo reportó Ana Karen García en el diario El Economista, la degradación es lo que más nos costó: 1 billón 3604 millones de pesos o el 3.9 por ciento del PIB. El agotamiento solo nos costó 174 mil 356 millones de pesos o el 0.7 por ciento del PIB.

De acuerdo con el INEGI, los costos por degradación ambiental fueron: por emisiones al aire: 660 mil 334 millones de pesos; por la degradación del suelo: 187 mil  986 millones de pesos; por los residuos sólidos urbanos: 104 mil  869 millones de pesos; y por las aguas residuales no tratadas: 50 mil 415 millones de pesos.

Lo peor del caso es que el costo podría haber sido mucho menor si desde hace décadas hubiera habido una buena planeación para enfrentar el problema y una adecuada asignación de recursos para invertir en todo lo necesario para evitar el desastre ecológico y ambiental que hoy nos afecta.

Y todo indica que combatir la degradación y el agotamiento ambiental no es una prioridad del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador porque en 2021 el gasto público destinado a la protección ambiental apenas representó el 0.45 por ciento del PIB mientras que hace 10 años equivalió a 0.92 por ciento del PIB.

La situación del país se refleja en el 2022 Environmental Performance Index (EPI o Índice de Desempeño Ambiental 2022) elaborado por el Centro de Política y Ley Ambiental de la Universidad de Yale, en conjunto con la Red de Información del Centro Internacional de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Columbia, el Foro Económico Mundial y el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

El EPI muestra el estado de la sostenibilidad en todo el mundo. Utilizando 40 indicadores de desempeño en 11 categorías temáticas, clasifica a 180 países en el desempeño del cambio climático, la salud ambiental y la vitalidad del ecosistema.

Los primeros 10 lugares en el índice lo ocupan los países que más se han preocupado y ocupado en mantener su sostenibilidad ambiental y son, en orden descendente: Dinamarca, Reino Unido, Finlandia, Malta, Suecia, Luxemburgo, Eslovenia, Austria, Suiza e Islandia.

México aparece en el lugar 73, detrás de Estados Unidos (43), Canadá (49), Cuba (60), Chile (65), Ecuador (66), Venezuela (67), Costa Rica (68) y Jamaica (72).

Es imperdonable e injustificable que en el EPI aparezcan arriba de México países latinoamericanos y del Caribe que ni remotamente tienen su fuerza económica o recursos.

A nuestros líderes políticos y sociales les encanta organizar marchas y mítines a favor o en contra del gobierno o diversas causas. Es hora de que nos convoquen para exigirle a los gobiernos federal, estatales y municipales así como al congreso federal y a las legislaturas locales que trabajen para frenar la degradación y agotamiento ambiental de México.

Si no actuamos, ¡qué desastre les heredaremos a nuestros descendientes!

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Eduardo Ruiz-Healy 

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