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A criterio deColumnasJuan Manuel Menes Llaguno

Primera huelga documentada de América


A casi 250 años del estallido del conflicto laboral entre Pedro Romero de Terreros y los operarios de sus minas en Pachuca y Real del Monte, resulta importante analizar algunos aspectos trascendentes que lo determinaron como un verdadero hito en la historia del Derecho del Trabajo en América.

Es conveniente resaltar que no se trata de la primera huelga de América, aunque si es la primera ampliamente documentada de la que se tiene memoria en nuestros archivos, el General de la Nación y el Histórico del Poder Judicial. En el primero, obra el legajo completo de todas las peticiones, acuerdos y resoluciones dictadas desde su planteamiento a las autoridades hasta su paulatina resolución, en tanto que, en el segundo, existen una serie de documentos, relativos a las medidas tomadas por las autoridades, para aminorar las circunstancias que le envolvieron, durante y después de estallado.

En efecto, en el Archivo General de la Nación, obra un voluminoso expediente, relativo a las quejas y diligencias, que los operarios de las minas de Don Pedro Romero de Terreros iniciaron a partir del 2 de agosto de 1766, a raíz de la suspensión del partido y continúan hasta el 2 de octubre de ese mismo año, aunque las causas criminales en contra de los cabecillas y otras medidas se prolongan en expedientes alternos hasta 1776.

De igual manera en el Archivo Histórico del Poder Judicial del Estado de Hidalgo, obran diversas constancias relativas a medidas y prevenciones tomadas por las autoridades en razón del enrarecido  clima que se vivió a consecuencia del conflicto, tales como bandos particulares que decretan “Toque de Queda” prohibiendo reuniones de dos o más personas después de las 6 de la tarde, cierre de botillerías (expendios de bebidas alcohólicas embotelladas), pulquerías y puestos de chinguirito (bebida alcohólica vendida a granel) así como las que definieron la jurisdicción privativa en las minas de Pedro Romero de Terreros.

De la consulta de todos estos documentos, podemos hoy deducir las causas y el desarrollo de los acontecimientos. En efecto, el conflicto se desencadena a raíz de que Romero de Terreros suspendió el pago del “Partido” a sus operarios, prestación derivada de la costumbre, que consistía permitir que al final la jornada medida por el número de tenates o costales de mineral sacados de la mina hasta la superficie el minero podía sacar uno más, que partía de allí su nombre por mitad con el dueño de la mina quedando en su poder el otro cincuenta por ciento, que vendía al mejor postor para ser beneficiado.

En el informe de don José de Areche, realizado a petición de Romero de Terreros poco antes de estallado el conflicto, se señala que los operarios, guardaban las piedras de mejor ley, para incluirlas en el último viaje a la superficie, que era el que partían con el dueño, de modo que, durante la jornada pactada, subían el de menor ley, reservándose el mejor para ellos, ya que asi lo podían vender más caro a beneficiadores distintos al patrón. Lo anterior señaló Areche, había generado una competencia desleal con el dueño de la mina que tenía que gastar en el tumbe y acarreo, lo que no hacían los rescatadores o beneficiadores del mineral comprado del partido.

La propuesta de Romero de Terreros, en mayo de 1766, fue que todo el mineral llevado a la superficie fuera colocado en las pilas destinadas al beneficio y que revuelto todo incluyendo el del partido, se destinara medio tenate a los operarios, situación que disminuyó el precio con el que los mineros vendían el producto de su partido.

Durante prácticamente dos meses, los operarios se reunieron con los capataces de Romero Terreros, alegando que la medida propuesta violaba la costumbre establecida en las Ordenanzas de Minería del Nuevo Cuaderno e inclusive de manera violenta restauraron la antigua práctica, por lo que el de Terreros, suspendió el otorgamiento del partido.         

Por tal motivo el 2 de agosto de 1766, los mineros se dirigieron a los Oficiales Reales, para solicitar la restauración del partido y agregaron otras prestaciones como la reposición de las cuerdas de ixtle en las que se sostenían para subir a la superficie, más sebo y pabilos para las velas que les alumbraban al interior, de la mina y otras.

Con la complicidad de las autoridades, Romero de terreros se negó a cumplir con tales peticiones por lo que los mineros enardecidos, suspendieron los trabajose impidieron nadie trabajara las minas. El conflicto llegó a su clímax el 15 de agosto, don José Ramon de Coca Alcalde Mayor de Pachuca muere en un tumulto en Real del Monte víctima de la heridas causadas en la refriega en la que también murió el minero Manuel Barbosa.

En las reuniones que los operarios sostuvieron antes, durante y después de estallado el conflicto, se consolidó paulatinamente la conciencia de clase, hasta lograr entre ellos una total identificación de sus penurias en el trabajo, así como de las exiguas remuneraciones que les obligaban a vivir en un clima de postración, esta identificación fue el mayor mérito de aquel conflicto que pronto cumplirá 250 años de historia.

 

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