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A criterio deColumnasEduardo Ruiz-Healy

Pasará mucho tiempo antes de que una fab se instale en México


Varios medios de comunicación de México y Estados Unidos informaron que durante la visita que hace unos días hizo Joe Biden a México le pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador que promueva políticas que permitan que nuestro país se beneficie con el auge que tendrá la industria estadunidense de semiconductores o microchips. También señalaron que la secretaria de Comercio de EU, Gina Raimondo, en una visita a la Ciudad de México el año pasado, dijo que nuestro país podría beneficiarse si aquí se instalaran fábricas de microchips o se realizaran procesos como el el ensamblaje, empaque o pruebas de dichos productos. Es más, aseguró que la denominada Ley CHIPS aprobada el año pasado por el Congreso estadounidense creará empleos y oportunidades para EU y México.

Con base en esos reportes no faltan quienes aseguran que no tardarán en instalarse en México fábricas o fabs de semiconductores.

Quienes esto afirman ignoran lo que implica construir y equipar una de estas fábricas.

Por ejemplo, una fab de Intel tarda tres años en completarse, cuesta 10 mil millones de dólares y requiere de 6 mil trabajadores de la construcción. Otro ejemplo, las dos plantas que la taiwanesa TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Co.) está construyendo en Arizona costarán 40 mil millones de dólares, una de las mayores inversiones extranjeras en la historia de EU.

De acuerdo con el World Fab Forecast Report que puede verse en semi.org, “solo en 2023, las empresas de semiconductores están construyendo un récord de 33 fábricas, 10 más que las plantas que comenzaron a construirse el año pasado y casi el doble de los proyectos iniciados en 2020 y 2019”. Ninguna de ellas
en México.

El mismo reporte señala que “ la industria de semiconductores gastará más de 500 mil millones de dólares en 84 fábricas para 2024. Más de la mitad de ellas comenzaron a construirse este año o el pasado”. De nuevo, ninguna de ellas en México.

Y las principales fabricantes de chips no instalarán una planta en México mientras no tengan la seguridad de que el gobierno en turno, el de AMLO o el del que venga después de él, respetará los acuerdos, los contratos y las reglas del juego.

La señora Raimondo dijo que nuestro país podría beneficiarse de la Ley CHIPS o CHIPS and Science Act of 2022 promulgada por Biden el 9 de agosto del año pasado. Sin embargo, el boletín de prensa que la Casa Blanca emitió ese día deja muy claro que esa ley “Fortalecerá la fabricación estadounidense, las cadenas de suministro y la seguridad nacional, e invertirá en investigación y desarrollo, ciencia y tecnología, y la fuerza laboral del futuro para mantener a los Estados Unidos como líder en las industrias del mañana, incluida la nanotecnología, la energía limpia, la tecnología cuántica. informática e inteligencia artificial… desbloqueará cientos de miles de millones más en inversiones de semiconductores del sector privado en todo el país, incluida la producción esencial para la defensa nacional y los sectores críticos”. Ni el boletín de prensa ni la multicitada ley mencionan, ni de pasada, a México, ni la posibilidad de que las inversiones que se dedicarán para fortalecer a la industria estadounidense de los chips tengan como destino otro país que no sea EU.

Pasará mucho tiempo antes de que una fab se instale en México.

 

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