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A criterio deColumnasOscar Zamudio

¿Quiénes llevan la batuta en las campañas por la gubernatura?


Si las campañas políticas fueran equipos de futbol, el candidato no sería director técnico, sino goleador y figura, el ídolo de la afición. Más aún, en su carácter de estrella, este recibe guía del director técnico en posición, estrategia y sustitución; de lo contrario, se perdería la esencia misma del futbol: la asociación. Y como ha quedado demostrado a lo largo de la historia de los deportes colectivos, las estrellas no ganan un partido por sí solas. El director técnico sería entonces el coordinador de campaña, quien impone la estrategia, quien lleva la batuta.

En su artículo El comando de campaña, Sánchez Galicia nos entrega la definición más completa de la figura del coordinador de campaña y asegura que es “el responsable único y directo. Todo el equipo depende de él […] revisa y aprueba la agenda, dirige el cuarto de guerra y es la última instancia de decisión. Se concentra en el trabajo estratégico y no en el entorno directo y operativo del candidato. Tiene una visión general y no obedece a un compromiso personal y afectivo. Confronta las opiniones del propio candidato en la medida en que lo crea conveniente para la propia estrategia electoral”.

Por lo anterior, es preciso afirmar que los resultados electorales del próximo 5 de junio dependen en gran medida de los dos coordinadores de las campañas punteras: Natividad Castrejón y Marco Antonio Mendoza. Quien ejecute la mejor estrategia pasará a la historia como el gran gestor detrás del hito: la tan anunciada alternancia o la primera mujer gobernadora de la entidad.

Por un lado, Mendoza guía las acciones del equipo de Carolina Viggiano con juventud e ímpetu. El originario de Tulancingo ha enfocado la estrategia de la coalición PRI-PAN-PRD en las mujeres; muestra de ello son las propuestas de La Contenta y el Banco Rosa (que han gustado mucho). Además, ha picado el orgullo de los hidalguenses con un discurso que afirma que Hidalgo ha sido hasta ahora “patio trasero del Valle de México”.

Marco tiene la difícil tarea de hacer trabajar juntos a tres partidos históricamente antagónicos, y al mismo tiempo, conciliar entre bandos priistas. Para esto se apoya de su currículum, en el que destacan sus actuales responsabilidades como diputado federal, vicecoordinador de la fracción priista en San Lázaro y secretario adjunto de la presidencia del CEN del PRI. Sin embargo, su trayectoria deja entrever una cercanía casi familiar a los Moreira Viggiano, factor que podría jugarle en contra si no es capaz de “desobedecer” a la candidata misma.

Del otro lado, Naty dirige un ejército de cerca de 50 mil mujeres y hombres dispuestos a sacar al Revolucionario Institucional del Palacio de Gobierno. De principio ha logrado colocar a Julio Menchaca como puntero en todas las encuestas, en una proporción de 2.5 a 1, con respecto a su más cercana competidora. Es claro que esta buena proyección se debe en gran medida a la popularidad del presidente López Obrador; sin embargo, hace falta experiencia para encauzar todos los afluentes y convertirlos en un gran cuerpo, con la potencia necesaria para lograr la hombrada. Naty ha demostrado que la tiene, que sabe trabajar en equipo, que sabe combinar juventud con experiencia; porque mientras unos planean en el búnker, otros se parten el alma en las calles todos los días.

Si alguien sabe sacarle todo el provecho al potencial humano es Castrejón, quien con esta vocación fundó el Instituto para el Desarrollo en Plenitud, la Universidad Humanista de Hidalgo y el Instituto Universitario Carl Rogers Pachuca. Candidato a la presidencia municipal de Pachuca en 2008, presidente estatal del Partido Encuentro Social, director de audiencias de la Secretaría de Gobernación, asesor de distintas personalidades políticas… La experiencia de Natividad es incuestionable; sin embargo, esta podría convertirse en debilidad si no se combina con innovación. Es por eso que, atinadamente, se ha colocado en el equipo de Julio Menchaca a Miguel Tello, joven empresario que complementa a Castrejón con ideas novedosas y gran capacidad organizacional. En su famoso Manual de Campaña, Martínez Silva y Salcedo Aquino nos advierten: “La organización de las campañas tiene una existencia temporal […]. Esta temporalidad obliga a una lucha incesante contra el tiempo […], que no haya muchas oportunidades para corregir errores en el desarrollo de las actividades y que el resultado de todo el trabajo solo sea conocido con certeza cuando ya no hay nada que hacer”.

¿Quién aprovechará mejor su oportunidad? ¿Tu qué opinas?

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