La cena en la Casa Blanca

Cerca de dos horas duró la cena de gala que ofreció el presidente Donald Trump en la Casa Blanca el miércoles por la noche. El invitado especial fue el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien acudió a Washington con cuatro altos funcionarios de su gabinete y 11 empresarios. AMLO presentó a todos sus acompañantes con santo y seña, para después dar paso a una serie de breves mensajes.

Sentados en mesas de cuatro o cinco personas —sin cubrebocas, porque todos se hicieron una prueba rápida de Covid-19 antes de la reunión—, los presentes se dispusieron a escuchar las ponencias. Cada uno desde su lugar, con un micrófono inalámbrico, fue como se presentaron y hablaron de la importancia del T-MEC para la integración económica de Norteamérica; algunos también presumieron las capacidades de sus empresas y anunciaron inversiones. Fue una celebración que pasó de la entera formalidad que supone estar en la Casa Blanca a una charla de socios que se reconocen entre sí y se respetan.

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Los 11 empresarios mexicanos tuvieron oportunidad de dar unas palabras a los presentes. Carlos Slim, con barba crecida y un cubrebocas blanco en el cuello, fue uno de los primeros. Estuvo sentado en la mesa de honor, al lado de Donald Trump y del CEO de Federal Express, Frederick Smith. En la mesa también estaban Ricardo Salinas Pliego; el CEO de Blackstone, Steven Schwarzman, y el presidente López Obrador.

Slim dijo que su empresa factura 8 mil millones de dólares en tarjetas y planes de prepago en Estados Unidos. El empresario es dueño de la compañía Tracfone Wireless, subsidiaria de América Móvil, la cual funciona como un operador móvil virtual.

El magnate mexicano también habló maravillas del T-MEC. Aseguró que las reglas en materia laboral van a darle competitividad a la región, a pesar de que para México será difícil cumplirlas, tanto así que el representante comercial de la Casa Blanca, Robert Lighthizer, ya está amenazando con un arbitraje internacional por incumplimientos en los acuerdos.

El miércoles seis congresistas de Estados Unidos enviaron una carta al presidente López Obrador en la que muestran su preocupación por la lenta implementación de la reforma laboral en México y la disrupción que esto puede generar en el marco del nuevo acuerdo comercial.

El compadre del presidente, Miguel Rincón, aprovechó para anunciar el inicio de operaciones de su planta de empaques en el estado de Indiana y la próxima inauguración de una nueva fábrica de papel sustentable en Washington. También dijo que en noviembre comenzará la construcción de una planta de empaques en Dallas, Texas.

“El bloque regional de Norteamérica es el lugar de las mayores oportunidades para invertir y crecer a partir de una mayor integración regional que reduzca su dependencia estratégica de Asia y otros bloques comerciales remotos, lo que podría duplicar el valor del intercambio comercial del T-MEC en pocos años”, expuso.

En el turno del presidente de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, el presidente López Obrador dijo que 45 por ciento las remesas se dispersan en México a través de las sucursales de Banco Azteca, con el que también tiene un acuerdo para dispersar dinero de sus programas sociales. Lo mismo habló de las remesas y los intermediarios para enviarlas de EU a México.

Así fueron posicionándose, uno a uno, los empresarios mexicanos sobre sus proyectos y el T-MEC. Los del Consejo Asesor Empresarial, Bernardo Gómez, copresidente de Grupo Televisa; Carlos Hank González, presidente de Banorte; Ricardo Salinas; Olegario Vázquez Aldir, de Grupo Ángeles, y Daniel Chávez, presidente de Grupo Vidanta, así como los que no son parte de ese grupo, como Marcos Shabot, presidente de Arquitectura y Construcción y del Comité Central de la Comunidad Judía de México; Carlos Bremer, de Value Grupo Financiero, y Patricia Armendáriz, directora de Financiera Sustentable.

Precisamente la única mujer invitada por parte de México fue la que, según los asistentes, puso el mal ejemplo al fotografiar y publicar videos de los invitados a la reunión en su cuenta de Twitter, violando el carácter privado de la cena de trabajo y faltando al buen gusto. “Cayó pésimo entre los colegas mexicanos por indiscreta y protagonista”, dijo una fuente que asistió al viaje.

“Inadmisible, el protagonismo de la empresaria, porque convirtió en público un acto privado, ni más ni menos que de dos jefes de Estado y sus comitivas”, agregó otra persona.

Por parte de Estados Unidos estuvieron presentes los siguientes directivos y empresarios: Leon Topalian, CEO de Nucor; Frederick Smith, presidente de FeDex; Charles Rivkin, presidente de la Asociación Cinematográfica de EU; Gretchen Watkins, de Shell Company; Michael Dykes, presidente de la Asociación Internacional de Lácteos; David Abney, CEO de UPS; James Taiclet, de Loockheed Martin; y Jeff Martin, de Sempra Energy, la empresa cuya subsidiaria en México es IEnova.

Según uno de los presentes, los dos representantes de empresas del sector energético de EU pidieron al gobierno mexicano respetar las leyes mediante las cuales se invirtió en el país.

Al final de la cena, Trump bromeó frente a los asistentes, mientras miraba de reojo a Andrés Manuel López Obrador: “Me porté muy bien, no hablé del muro”.

Mario Maldonado

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