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A criterio deColumnasJorge Martínez López

Quién contra Morena


Dentro de este mundo atípico en que vivimos, el domingo anterior acudimos a las urnas el 52 por ciento de los hidalguenses, un puntaje alto para una elección intermedia, porque solo se trataba de elegir a los diputados locales y federales, quienes por su pobre contribución a la vida democrática del estado, no significan mucho a la población abierta.

Las preferencias partidistas que arroja el PREP en Hidalgo, muestran una contracción de Morena hasta en 200 mil votos en comparación con la elección presidencial del 2018; sin embargo esta pérdida no fue significativa ante su principal rival que es el Revolucionario Institucional, que no creció y se mantuvo estático en sus 280 mil votos promedio.

Pese a esto, el partido que tiene el poder federal logró triunfar en seis de los siete distritos federales electorales; en 14 de las 18 diputaciones federales y uno de los dos ayuntamientos que se jugaron en elección extraordinaria.

Las rivalidades protagonizadas por el gobierno federal con el INE, la acusada aplicación electoral de las vacunas, la discusión de las mañaneras, la eficacia comunicativa del presidente, la construcción de grandes obras en tiempos de pandemia, entre otros factores parecían enrarecer el clima electoral; sin embargo, los hidalguenses salieron y mostraron su preferencia.

A nivel local, las inundaciones a consecuencia de nuevas obras, el uso de la fuerza excesiva contra los manifestantes de Xuchitlán, el incremento de la percepción de inseguridad, también sin duda cobraron una factura en esta pasada jornada.

Y esto, solo al considerar el ambiente social prevaleciente, sin que entremos al detalle de la hoja de vida de cada candidato, algo que fue pasado por alto por los electores.

La marca de Morena ganó sobre el perfil de sus aspirantes, cosa que no sucedió en los candidatos de la alianza PRI-PAN-PRD y prueba de ello fue la postulación en Pachuca de Benjamín Rico, quien pese a mantenerse en los reflectores en los últimos cuatro años como actor principal, no alcanzó a ganarle a una catedrática de poca influencia entre la gente. En este caso, la lupa ciudadana fue muy cuidadosa para no ceder un voto a quien no lo merecía.

Este será el ring sobre el cual se peleará la siguiente contienda, que es la gubernatura de Hidalgo, la cual, de llevarse a cabo en estos momentos, estaría perdida para quien lleve la bandera tricolor.

Se quiera o no, transitamos en un camino donde existe un partido dominante que es Morena, tal como sucedió durante noventa años con el priismo en Hidalgo. Entonces, quien busque la gubernatura tendrá que pelear cuerpo a cuerpo por la candidatura guinda, que es la que garantiza el triunfo.

Sin duda, existirán muchos chapulines puestos y dispuestos a realizar una machincuepa de tres giros con alto grado de ejecución para llevar esa camiseta, sin embargo, la sociedad sabrá a quién le brinda su confianza y a quién se la retira, tal como ha sucedido en los últimos años a nivel municipal.

Antenoche, por ejemplo, en Ixmiquilpan fue celebrado el regreso de la dinastía Charrez a tiro limpio y ráfagas festivas al aire, mostrando quiénes y cómo gobernarán este sometido municipio de caciques.

Nimiedades: Ya se abren investigaciones sobre el uso de los recursos destinados para salvar la economía hidalguenses en tiempos de pandemia; sin duda, los resultados serán importantes.

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