Jaime Cárdenas y los 40 ladrones

Llegó y vio la inmensa cueva que le encargaron. Se asombró, como cualquiera lo haría, de la cantidad de tesoros acumulados: joyas indescriptibles, autos fantásticos, residencias suntuarias, ranchos inacabables, pero sobre todo… ¡ladrones! Por lo menos 40, cuya voracidad no tiene límites. Los mismos que arrancan piedras preciosas de collares, pulseras y otros artilugios, que trafican obras de arte con ganancias ofensivas. Así que, ante el hallazgo inmediato, corrió a denunciar el latrocinio al mismísimo Alí Babá, dueño y señor de la caverna gigantesca y los territorios vecinos.

No fue fácil encontrarlo. Y cuando lo hizo, fue oído, pero no escuchado. Por eso decidió marcharse para siempre. Los ladrones se quedaron.

Conozco a Jaime Cárdenas desde hace algún tiempo: abogado, político, investigador de nuestra UNAM; consejero electoral de aquel IFE que marcó un antes y un después en el proceso democrático de este país y siempre he tenido un enorme aprecio por él, como figura pública y como espléndido ser humano. En los años recientes comulgó y promulgó su lopezobradorismo. Por eso sorprendió a muchos su renuncia como director del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, una entidad icónica de la 4T, cuya gestión le fue encomendada por el propio presidente apenas el pasado 2 de junio.

—A poco más de tres meses de asumir el cargo, se hace pública tu carta de renuncia…te conozco y sé de tu integridad, tu honestidad y tus convicciones, por eso te pregunto simplemente ¿por qué?

—Mira, es como una relación de pareja, cada una de las partes tiene expectativas sobre la otra; la expectativa que yo tenía respecto a la relación con el presidente, con el gobierno federal, con sus colaboradores más cercanos, era que me iban a escuchar para exponer mis puntos de vista; desde luego que lo pude hacer; pero ellos esperaban de mí una lealtad que por supuesto realicé, fui leal con ellos pero mi lealtad no era ciega, sino una lealtad reflexiva. Yo creo que ahí empezaron los problemas. Yo exponía dudas y puntos de vista tanto a los colaboradores cercanos al presidente como al presidente mismo y creo que esas dudas y comentarios que yo hacía no siempre gustaban; varias veces el presidente cuestionó mi carácter formalista, mi insistencia en la ley y los procedimientos, así que por el bien de la institución decidí renunciar.

—Cuáles, las principales irregularidades que tú encontraste y cuáles los hechos de corrupción que descubriste en tu breve gestión.

—Por ejemplo: hay problemas en los inventarios, no se sabe bien cuántos bienes muebles o inmuebles tiene el instituto; se celebran contratos hasta por más de mil millones de pesos para favorecer a ciertas empresas y no a la institución; licitaciones amañadas que sí afectan al patrimonio nacional; no se ha podido conciliar la transferencia de los 2 mil millones de pesos que donó el fiscal Gertz Manero al presidente; en las subastas de autos y propiedades hay avalúos a precios inferiores al mercado y con dedicatoria.

—El presidente dijo que te faltaron ganas, que
te fatigaste.

—No, no; nunca he trabajado con tanto ahínco…desde luego que si hubo diferendos y desalientos con el equipo del presidente.
Así, Jaime Cárdenas deja el Indep. Descubre a los ladrones. Pero también el cínico apotegma con que la 4T combate a la corrupción: “Ladrón que roba a ladrón…”.

PD: Me permití sintetizar segmentos extensos de la entrevista.

Ricardo Rocha

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