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A criterio deColumnasHéctor de Mauleón

Las 12 horas del secuestro de Edward


El jueves pasado, unos 500 pobladores de Ixtapaluca cerraron la autopista México-Puebla en ambos sentidos, y extendieron el bloqueo a la carretera federal, a altura del kilómetro 63, casi en la cima de la Sierra Nevada.

El presidente López Obrador y su comitiva regresaban a la Ciudad de México luego de participar en el acto que conmemoró un aniversario más de la Batalla de Puebla. López Obrador logró pasar. A la mayor parte de su comitiva, sin embargo, el secretario de Gobernación incluido, la alcanzó la realidad de un país atroz.

El bloqueo iba a extenderse durante más de 12 horas. Esa tarde, en Río Frío, Edward, un niño de nueve años, había sido secuestrado por los tripulantes de un auto compacto gris. De acuerdo con la declaración de un adolescente que atestiguó el rapto, una mujer había subido violentamente a Edward al auto.

La madre del menor se hallaba en cama. Logró movilizar, sin embargo, a un grupo de vecinos y en poco tiempo la comitiva presidencial, entre otros miles de automovilistas, quedó atrapada en la México-Puebla.

De inmediato se movilizaron helicópteros de la Guardia Nacional. Un grupo de investigación de la Coordinación Nacional Antisecuestros, Conase, inició un barrido en la zona. Como los hechos habían ocurrido en una zona altamente marginada, los investigadores sudaron para localizar cámaras de seguridad que pudieran cuenta del paso del vehículo.

Aparecieron al fin dos cámaras en el poblado, y tres a la salida de este. En las imágenes captadas aparecía el vehículo gris, un Versa, del que había hablado el testigo. La última de las cámaras mostró unas placas de Ciudad de México.

El vehículo estaba a nombre de una persona que declaró haberlo vendido a una pareja de conocidos que habitaba en Naucalpan, Estado de México. En la base de datos de Plataforma México, los investigadores obtuvieron dos rostros, el de Vicente “N” y el de Patricia “N”.

Obtuvieron también un número telefónico y un domicilio en la zona de Satélite.

Con los rostros extraídos de la base de datos, el testigo confirmó: “Son los que se lo llevaron”.

La México-Puebla era una locura. El secretario Adán Augusto López, atrapado en el bloqueo, intentó negociar con los pobladores. Pero no hubo acuerdo posible. La gente declaró que no se movería hasta que el pequeño Edwin apareciera.

En la historia faltan detalles cruciales. Se sabe que Patricia golpeó al pequeño para someterlo. Que el auto dio un largo rodeo para volver a Ciudad Satélite. Que en este último lugar los plagiarios ingresaron en un centro comercial y le compraron ropa al niño.

Y luego, que al advertir el secuestro y el bloqueo de la autopista estaban ya en todas las noticias, decidieron separarse, “debido a la gravedad de las cosas”.

No hubo exigencia de rescate. Según autoridades consultadas, la compra de ropa podría apuntar a un caso de trata. La pareja había buscado precisamente un rumbo apartado y sin cámaras de vigilancia: arribó al cabo a una zona donde abundan casuchas de lámina, en las cercanías de un cerro. ¿Lo habían hecho varias veces más en regiones marginadas como esa de la que extrajeron a Edward?

A las 23:00 del 5 de mayo, el auto fue detectado en la desviación hacia Tula. La Conase se enlazó con la fiscalía de Hidalgo. A la 1:30 de la mañana, el hombre fue detenido a las puertas de un domicilio. Iba al lado del menor. Pensaba llevárselo “hacia otro lado”.

La autopista fue liberada a las 2 de la mañana del viernes 6. La movilización de un pueblo impidió que la vida de un niño se quebrara para siempre.

Pero, ¿qué es lo que hay detrás y cuántas otras veces pudo haber ocurrido?

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