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A criterio deColumnasSalvador García Soto

El extorsionador que dice ser de la 4T


Héctor Rubén Alcántara Nava, de 38 años de edad, apareció en un antro de Polanco acompañado de José Ramón López Beltrán y su esposa Carolyn Adams. Era 2019 y la pandemia de Covid aún no contagiaba la vida nocturna de la Ciudad de México. Los dueños del lugar, parte de un grupo restaurantero que tiene restaurantes y bares en Polanco y en el corredor Roma-Condesa, se enteraron de la presencia del hijo mayor del presidente López Obrador y de su acompañante. Hasta ahí todo parecía normal; pero la sorpresa vino cuando Alcántara regresó días después y les habló de sus conexiones políticas “al más alto nivel de la 4T” y les pidió pagarle 200 mil pesos mensuales a cambio de que no les cerraran el lugar.

El sujeto les mostró varias fotos en sus redes sociales donde aparecía retratado no sólo junto a José Ramón, sino al propio presidente López Obrador, de quien decía ser “sobrino”, y a otros políticos prominentes de la 4T como el entonces senador Martí Batres y el entonces coordinador de los diputados morenistas y a la postre dirigente nacional del partido gobernante, Mario Delgado. El pago se realizó por lo menos en 5 ocasiones antes de que estallara la pandemia y siempre acudían a recogerlo Héctor Rubén Alcántara Nava y su chofer de 50 años.

En enero de 2020, cansados de estar pagando el cuantioso derecho de piso y después de haber investigado si Héctor Rubén realmente tenía parentesco y relación con el presidente y con personajes de la 4T, los dueños del Grupo Restaurantero decidieron presentar dos denuncias por extorsión.

Según información que revelaron directamente los dueños del citado grupo restaurantero, después de haber hecho unos 5 pagos y de aguantar la extorsión varios meses, los empresarios decidieron activar el “Código Águila” de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, con el que se combate el delito de extorsión y cobro de derecho de piso. Cuando el presunto “sobrino” del presidente llamó para cobrar el mes que tocaba, ya en 2020, lo citaron en uno de sus lugares.

La camioneta de lujo en la que se transportaba apareció puntual en bar Janis, de Palmas, el 8 de enero de aquel año; pero para sorpresa de los restauranteros sólo bajó esa vez el chofer Isaac Herrera y no Héctor “N”, que siempre acudía personalmente a recoger el dinero. El chofer fue detenido y en su defensa dijo que los 250 mil pesos que le acababan de entregar eran “de utilidades que me debían”. Los dueños del Grupo Restaurantero se quedaron con la duda de quién le habría avisado al extorsionador para que no se presentara esa vez y mandara solo a su chofer. ¿Acaso sí tendría las conexiones políticas que presumía?

Para su sorpresa, en cuanto el gobierno de la CDMX autorizó la reapertura de los bares y antros el 15 de octubre de 2021, el extorsionador no tardó en volver a aparecer, pero esta vez, como sabía que ya no le creerían sus conexiones políticas con la 4T, cambió de estrategia: “Bueno, si no quieren pagar entonces les voy a mandar a mis compas de La Unión, yo soy abogado de ellos, y los van a venir a visitar”, les dijo. Los dueños dicen haber visto a personas extrañas que se presentaron en sus locales y ante eso decidieron seguir pagando.

Hasta ahora la FGJCDMX no ha detenido a Héctor “N”, como se refieren al presunto extorsionador que decía ser “sobrino” del presidente López Obrador y que huyó en cuanto supo que se había activado la denuncia en su contra, mientras que a su chofer lo liberaron después de 10 meses de haber estado detenido por falta de elementos probatorios en su contra. Los empresarios del citado Grupo Restaurantero temen por su seguridad y la de sus negocios y exigen que las autoridades actúen contra este delito que les representa un costo adicional en la operación de sus negocios y que se detenga al presunto extorsionador que decía ser de la 4T.

 

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