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ColumnasEduardo Ruiz-Healy

Es casi absoluta la dependencia científica y tecnológica de México


Nuestro impulso humano compartido para innovar y crear es una fuerza básica para el cambio positivo, para el avance económico, cultural y social. Las herramientas del sistema moderno de propiedad intelectual (PI) (patentes, marcas registradas, diseños, indicaciones geográficas, derechos de autor y otros) garantizan que esas chispas de genialidad se canalicen al mercado como productos que mejoran la vida”.

Lo anterior lo escribió el director de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de Naciones Unidas (OMPI), Daren Tang, en el prefacio del reporte Indicadores Mundiales de Propiedad Intelectual 2020.

El reporte permite conocer qué tan importantes son la ciencia y la tecnología en cada uno de cien países, de acuerdo con las patentes, marcas, modelos de utilidad, diseños industriales, esquemas de trazado de circuito integrado y denominación de origen que se registraron en 2019 ante la autoridad responsable en la materia, que en México es el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

En esta ocasión me referiré a las patentes, que la OMPI define como “un derecho exclusivo que se concede sobre una invención. En términos generales, una patente faculta a su titular a decidir si la invención puede ser utilizada por terceros y, en ese caso, de qué forma”.

Y la invención, de nuevo de acuerdo con la OMPI, es “un nuevo producto o proceso que resuelve un problema técnico. No es lo mismo que un descubrimiento, que consiste en algo que ya existía pero que no se había descubierto”.

De acuerdo con el reporte, en lo que a solicitudes de patentes se refiere, México ocupó el lugar 32, siendo los primeros 10: China, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, Países Bajos e India.

En cuanto al registro de marcas, México ocupó el lugar 18. Los primeros 10 fueron: China, Estados Unidos, Japón, Alemania, Irán, Francia, Reino Unido, India, Rusia y Corea del Sur.

Y en lo que a diseños registrados atañe, nuestro país quedó en lugar 38, siendo los primeros 10: China, Alemania, Corea del Sur, Estados Unidos, Italia, Francia, Turquía, Japón, Reino Unido y Suiza.

En cuanto a solicitudes de patentes locales se refiere, México se colocó en el lugar 31; en este caso, los primeros 10 son: China, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Alemania, Francia, Rusia, India, Reino Unido e Italia.

En 2019 se solicitaron 3 millones 224 mil 200 patentes en todo el mundo, un millón 400 mil 661 en China y 621 mil 453 en EU. 88.8 por ciento de las patentes en China fueron locales y solo el 11.2 por ciento fueron extranjeras. En Estados Unidos 45.9 por ciento fueron locales y 54.1 por ciento extranjeras.

Ese año, en México se solicitaron 15 mil 941 patentes, el 0.5 por ciento del total mundial. 91.8 por ciento fueron extranjeras. Y se otorgaron 8 mil 702, 95 por ciento de ellas de origen extranjero, lo que indica la casi absoluta dependencia de nuestro país en la materia.

Los números aquí anotados muestran que es mínimo el desarrollo científico y tecnológico de nuestro país medido a través del número de patentes solicitadas y otorgadas para invenciones locales en 2019.

Después de casi 51 años de existencia, no tiene mucho de qué presumir el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), creado para “promover el desarrollo de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación a fin de impulsar la modernización tecnológica del país”.

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