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A criterio deAunard de la RochaColumnas

¿Crecer el 4 o el 2%?

Esta semana el Inegi dio a conocer el dato del comportamiento del Producto Interno Bruto durante el primer trimestre en nuestro país, el cual no fue muy favorable, ya que se observa una caída en el mismo. Conforme transcurrían las horas, muchos analistas comenzaron a expresar su preocupación por este hecho y hubo personajes como el economista y subgobernador del Banco de México Jonathan Heath, quien exponía que el efecto de que la Semana Santa no cayó en los primeros tres meses del año por lo que, a comparación del año anterior, la caída no fue tan grave como se menciona. Efectivamente habría que considerar varios factores, pero al final este dato no es lo que realmente debiera preocuparnos. Lo que enciende las alarmas en materia económica es la falta de certidumbre en nuestro país. El día de ayer el propio Inegi publicó los Indicadores de Confianza Empresarial y, al analizar las cifras de abril, se puede ver cómo en el subsector de alimentos, bebidas y tabacos hay una caída de 4.1 puntos; el equipo de transporte disminuye 2.1, y textiles, prendas de vestir, cuero y piel retrocede 2.1 puntos. Esta información se genera a partir de la opinión de directivos empresariales sobre la economía y las expectativas de sus propias empresas. La información coincide plenamente con los datos de la baja en ventas de vehículos, así como la falta de crecimiento en ventas de los supermercados. De igual manera ya se habla de la poca inversión que habrá en materia de construcción de vivienda. Todo esto se va a traducir en falta de crecimiento económico y lo más grave va a ser cuando veamos la caída en el empleo, mismo que ya se percibe en las estadísticas de la Tasa de Desocupación de marzo. Si entramos en una desaceleración económica, el propio gobierno federal, así como los estados y municipios, tendrán problemas para contar con el presupuesto necesario, lo que los llevará a generar mayor deuda.

Siempre los inicios de una administración federal son complejos, sobre todo en materia económica, de ahí que debe existir una buena estrategia y una muy buena comunicación con los actores económicos. Lo más importante es generar certidumbre en los inversionistas. Es garantizarles que cada peso que inviertan en nuestro territorio vale la pena para hacer negocios, recuperar sus inversiones y obtener utilidades. La percepción lo es todo, por eso cuesta trabajo entender hacia dónde va nuestra economía y cuál es, realmente, el objetivo de la actual administración. Sí bien hay que combatir la pobreza, la única manera de hacerlo es generando las condiciones económicas propicias para que la gente pueda trabajar y generar sus propios recursos. Siguen transcurriendo los días y esperemos que se puedan dar señales de certidumbre y que el sector empresarial le siga apostando a nuestro país, de lo contrario olvidémonos de crecer anualmente el 4 por ciento o el 2 por ciento y vámonos preparando para la crisis que se avecina.

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