Con esto, no se juega

Estas últimas semanas han sido marcadas muy gravemente por temas relacionadas con feminicidios en el país. Uno de ellos captó la atención de una gran parte de la ciudadanía y este fue el de Abril Pérez Sagaón, quien fue asesinada a balazos en una avenida principal en la Ciudad de México en presencia de sus hijos.

Ella anteriormente había denunciado a su expareja por amenazas y tentativa de feminicidio. Desafortunadamente la persona denunciada fue puesta en libertad y se están llevando a cabo las investigaciones correspondientes para conocer si fue él quien ordenó asesinarla. Su muerte ocurrió justo en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Ese mismo día observamos cómo muchas mujeres marcharon en la misma Ciudad de México y varias entidades del país en contra de los feminicidios y las agresiones a las que día a día se enfrentan.

Así como pudimos enterarnos del homicidio de Abril o de Cintya en el Estado de México y otros más a lo largo y ancho del territorio nacional, el pasado 3 de diciembre Laura Karen fue reportada en redes sociales como desaparecida, lo anterior derivado de un mensaje que le envió a su madre en donde le decía que abordó un taxi y que no le daba confianza el conductor y después su familia ya no supo de ella.

Al día siguiente y después de toda una movilización en redes sociales, que derivó en otra de las autoridades para dar con su paradero, apareció en su casa. Afortunadamente esta a salvo y no le pasó nada, lo muy lamentable de este caso es que se encontraba en un bar y existen muchas dudas de porqué envió el mensaje y si realmente estuvo su vida en peligro o si únicamente estaba conviviendo como puede apreciarse en los videos que proporcionó el bar que visitó.

De ser una broma, esta fue de muy mal gusto para como están las cosas en nuestro país. No es la primera vez que se movilizan las redes sociales y la policía para dar con el paradero de alguien y que al final no había sido victima de ningún delito.

En México tenemos que hacer conciencia y educar a la población de que no se puede jugar con temas tan delicados como una desaparición, es el colmo que la mayoría de las llamadas que reciben los números de emergencia sean para bromear.

De enero a junio de 2018, de 47 mil llamadas que recibió el 911, 40 mil resultaron improcedentes y de estas 35 por ciento fueron de niños bromeando. Imagínense el costo que tuvo el mover patrullas y agentes de investigación para dar con Karen, el distraer a policías que pudieron haber evitado otros delitos en la ciudad, pero que hicieron lo correcto y se enfocaron a buscarla.

¿Cuál es costo de cada llamada falsa al 911?  No me refiero únicamente al económico, si no al tiempo perdido que una operadora u operador esta destinando a algo que no existe cuando bien pudieran estarlo ocupando en casos donde la situación sí lo amerita.  A todo lo anterior hay que sumarle el desgaste de las instituciones y la falta de credibilidad en las mismas, así como la psicosis que se crea en la población.

Y no faltan los políticos que aprovechan todas estas circunstancias para polarizar más a la población y denostar el trabajo de las procuradurías. Por ello es sumamente importante hablar con nuestros familiares, con nuestras hijas e hijos, así como amigos de la necesidad que existe de no hacer mal uso de los números de emergencia y del grave daño que se ocasiona cuando se miente o se bromea en temas tan delicados como la desaparición de personas.

Por solidaridad con todas aquellas familias víctimas de una desaparición o de un feminicidio hagamos conciencia de que, con esto, no se juega.

Te puede interesar:

Piden desramar árboles por riesgo para habitantes

Marybell Parada Santos, habitante de la colonia Capitán Antonio Reyes Cabrera, en Huejutla, pidió a …