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ColumnasFin de Semana

Cómo alcanzar la felicidad (final)


Querido lector, el día de hoy concluiré sobre el tema de cómo alcanzar la felicidad, espero estos artículos te ayuden a entender que la felicidad solo depende de ti; si bien es cierto que hay factores externos que pueden apartarnos de ella, está en ti retomarla o quedarte como estas.

Las emociones positivas, además de ser provocadas por estímulos que nos producen placer, también se disparan relacionadas con el proceso de consecución de nuestros objetivos importantes. En efecto, nos sentimos felices cuando superamos un obstáculo, pero nuestro sentimiento placentero es menor cuando nos encontramos avanzando a ritmo normal hacia nuestro objetivo.

“La habilidad de vivir aquí y ahora como un ser humano consciente y cambiar o persistir en nuestra conducta cuando hacerlo nos sirve para seguir nuestros valores”.

Relaciones personales

Las relaciones personales son la fuente más importante de felicidad hedonista: en general disfrutamos con la compañía de los seres queridos y las emociones positivas compartidas se vuelven más intensas. También es en las relaciones personales donde nos planteamos nuestros objetivos más importantes, por ejemplo, los relativos al trabajo, a la pareja o la amistad.

Para que las relaciones personales sean positivas para nosotros son necesarias ciertas habilidades. Entre ellas destaca la asertividad que nos permite conciliar nuestros objetivos con los de los demás y planteárselos de forma que los podamos alcanzar, respetando los deseos de los demás. La asertividad comprende una negociación en la fórmula “yo gano y tú ganas”, es decir, en la que los dos interlocutores ganan.

Relaciones de pareja

Como se ha visto hasta este punto las relaciones sociales son la fuente más importante de emociones positivas y de felicidad. Cuanto más intensas sean, más felices seremos. De ahí la trascendencia de las relaciones de pareja y cuidarlas es fundamental para nuestra felicidad.

Se ha documentado que los individuos casados tienen mejor salud física y mental que los no casados: tienen una mortalidad menor, realizan menos conductas de riesgo y controlan mejor su salud, cumplen mejor las prescripciones médicas, tienen mayor frecuencia en su conducta sexual, que es más satisfactoria. Los datos correlacionales tienen difícil interpretación, en este caso es posible que las diferencias sean debidas a estar felizmente casados, pero también es posible que se deban a que los más saludables tiendan a casarse más frecuentemente. Controlando la variable del grado de salud, cuando se llega a ser adulto existe un menor riesgo de muerte en los casados, lo que parece indicar que, en efecto, la mortalidad más baja es debido al matrimonio.

No hay que esperar a tener problemas en la pareja para intentar mejorar la relación.

En la intimidad podemos compartir pensamientos y sentimientos que son desagradables, como tristezas, ridículos, fallos y sentirnos comprendidos. También sentimientos positivos, como amor, atracción, gratitud, esperanza, que nos hacen sentir muy vulnerables al posible rechazo y al ser aceptados nos sentimos felices. También al compartir memorias o secretos con confianza de no ser traicionados nos sentimos reconfortados y liberados de una pesada carga. Otras actividades como los abrazos y el contacto físico en general incrementan la intimidad.

Hay que tener en cuenta que en la intimidad somos más vulnerables y, por ello, en muchos provoca miedo al rechazo. Sin embargo, la intimidad es una fuente extraordinaria de experiencias y emociones positivas y una base importante para conseguir la felicidad.

El cuerpo y la felicidad

El cuerpo es fundamental en nuestra felicidad, nos proporciona placer a través de los sentidos y nos permite realizar actividades placenteras y contiene los mecanismos necesarios para las emociones positivas.

  • El contacto físico interpersonal. Se ha estudiado el masaje, los abrazos y la reflexología, todos ellos tienen un efecto extraordinario en el bienestar de las personas. Los mecanismos que están involucrados no están claros, pero los resultados de esas prácticas son innegables. Puede que sea solamente la intimidad que proporciona el contacto físico lo que intervenga en los efectos positivos que provoca tanto en la salud física como psicológica.
  • Nuestra conducta sexual. Es una fuente importantísima de placer y, aparte de momentos de intenso placer, relajación y éxtasis asociados a la actividad, incluido el orgasmo; provoca un incremento del bienestar físico, de la autoestima y de la confianza en sí mismo, reduce la ansiedad y la depresión y aumenta la calidad de vida. Todos estos procesos son mejores cuando se practica con una pareja en la confiamos y lo hacemos de forma segura,
  • La actividad física. Evolutivamente, nuestro cuerpo está preparado para ser cazadores y recolectores; pero actualmente no hacemos ni de lejos una actividad física que se pueda comparar a lo que hacían nuestros antepasados y tendemos cada vez más a llevar una vida sedentaria; sin embargo, los efectos físicos y psicológicos de la actividad física son incontables, mejora la depresión, disminuye la ansiedad, mejora el sueño, prepara nuestra mente para absorber la información que nos dan.
  • La comida. Necesaria para vivir, puede ser una fuente de placer impresionante.
  • La aceptación de experiencias dolorosas. Nos produce una sensación de control sobre nosotros mismos con poder casi adictivo. Aceptando el sufrimiento inevitable nos entrenamos en la autorregulación y autocontrol de nuestras conductas que juegan un papel importante en la felicidad derivada del compromiso y la búsqueda de sentido a nuestra vida.

Recuerda que nuestro cuerpo es fundamental como fuente de felicidad.

Si tienes alguna sobre cómo empezar, escríbeme y con gusto te responderé.

Como siempre, te deseo larga vida, salud y prosperidad.

Hasta la próxima.

 

Alberto Tristany Zarauza

 

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