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ColumnasEduardo Ruiz-Healy

Casi 5 de cada 10 personas tienen hambre y están desnutridas


El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) difundió hace unos días su actualización de los valores de las líneas de pobreza por ingresos para el periodo enero-octubre del año en curso, que equivalen al valor total de la canasta alimentaria y de la no alimentaria por persona al mes.

El Coneval explica que “La construcción de la canasta alimentaria utiliza tres fuentes básicas de información: una tabla de aportes nutricionales por cada alimento, una tabla de requerimientos y recomendaciones de consumo de nutrientes, y una base de datos sobre gastos y frecuencia de consumo de alimentos en los hogares”.

Así, la canasta urbana incluye 220 alimentos y la rural 209, entre cereales y derivados, carnes, pescados y mariscos, leche y sus derivados, huevo, aceites y grasas, tubérculos, verduras y legumbres, frutas frescas y procesadas, leguminosas, semillas, azúcares y mieles, especias y aderezos, bebidas no alcohólicas, alimentos preparados y alimentos consumidos fuera del hogar.

En octubre, el precio por persona de la canasta alimentaria urbana fue de mil 681.61 pesos, mientras que el de la canasta rural ascendió a mil 212.33.

Coneval también dio a conocer que el 44.5 por ciento de los mexicanos percibe un ingreso inferior al costo de la canasta alimentaria, lo que significa que casi 57 millones de hombres, mujeres y niños, no están consumiendo los nutrientes y calorías que necesitan diariamente parta mantenerse sanos, fuertes y activos; están desnutridos y padecen hambre.

En tres estados, este porcentaje es superior al 60 por ciento: Chiapas (69.3), Guerrero (62.6) y Oaxaca (60.4).
En ocho, los porcentajes van del 51.4 al 55.1 por ciento: Hidalgo, Veracruz, Tlaxcala, Tabasco, Quintana Roo y Morelos.

En 10 van del 40.0 al 47.7 por ciento: San Luis Potosí, México, Ciudad de México, Zacatecas, Campeche, Querétaro, Yucatán, Guanajuato y Sonora.

En ocho, van del 32.5 al 39.4 por ciento: Sinaloa, Tamaulipas, Aguascalientes, Nayarit, Michoacán, Durango, Colima y Baja California Sur.

Y en cinco, van del 25.8 al 29.8 por ciento: Coahuila, Jalisco, Nuevo León, Chihuahua y Baja California.
La pandemia ha agravado la situación y en algunos estados el porcentaje de personas que no percibe el ingreso necesario para adquirir la canasta alimentaria creció desmesuradamente entre enero y septiembre. Los porcentajes aumentaron más en Hidalgo (44.4 al 55.1 por ciento), Puebla (41.7 al 54.), Tabasco (38.9 al 54.8), Quintana Roo (28.5 al 51.5), México (33.2 al 46.6), CDMX (28.4 al 45.1), Sonora (25.3 al 40), Sinaloa (25.4 al 39.4), Colima (25.8 al 34.2), Baja California Sur (17.1 al 32.5) y Nuevo León (18.6 al 27.9).

Mal está el país cuando casi la mitad de sus habitantes se van a dormir con el estómago vacío y cuando siete de cada 10 chiapanecos están desnutridos.

Si el presidente Andrés Manuel López Obrador hubiera pospuesto la construcción de sus magnas obras y elevado la deuda nacional para proporcionarles comida a millones de personas, la situación sería menos grave.

Lástima que decidió no hacerlo, porque la inmensa mayoría de estos desnutridos no comerá gasolina que salga de Dos

Bocas, ni viajará en el Tren Maya, ni tomará un vuelo en Santa Lucía, ni recorrerá el Interoceánico, ni acudirá con frecuencia a una sucursal del Banco del Bienestar.

Eduardo
Ruiz-Healy

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