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Carrera en tacones – Columna de Bertha Alfaro


Pregunta seria. ¿Es verdad que en Hidalgo quieren un chingo a las mujeres?

En los últimos años el discurso de políticos, candidatos, funcionarios y todo aquel con alguna injerencia en la sociedad hidalguense se llenan la boca con elogios para las mujeres; subrayan sus virtudes, su capacidad de organización y según ellos, trabajan arduamente en apoyarlas, empoderarlas, reconocerlas y hasta generar proyectos que las impulsen para mejorar sus condiciones de vida.

Desde el Jefe del Ejecutivo federal, quien asegura, aunque con poco éxito, que él es un feminista convencido del valor de las mujeres, hasta el gobernador Fayad, quien en efecto ha destacado la importancia del género compartiendo espacial con ellas en el gabinete; total que, para reconocimientos de las mujeres no paramos.

De qué tamaño es el amor hacia las mujeres que hasta el Congreso se preocupa por etiquetar una serie de recursos para atender diversos programas para las mujeres.

Nada menos en este año en el presupuesto de Egresos destinará pesos más, pesos menos, en tres rubros que atienden las cuestiones de género la fabulosa cantidad de casi 80 millones de pesos, más otros recursos que deberán acumularse.

Y dicen que en política el reconocimiento que no se refleja en el bolsillo, vale madre, así que solo para darnos una idea, en Hidalgo, según el último dato de Inegi, hay 1 millón 601 mil 461 mujeres, y si prorrateamos el presupuesto asignado en rubros para la atención que anualmente se destinan 49.95 pesos a cada una, o sea, que ya tan solo en la designación de presupuesto, los congresistas ya nos chingaron.

Seguramente los legisladores que son mayoría, y también cuentachiles, dirán que hay otras partidas designadas para atender a las mujeres, pero en el papel no se ven.

Así que, si por lana se valora a las mujeres, pos nomás no cuadra y a la hora de la verdad, cuando se trata de demostrar que toda esa palabrería en torno a la mujer es de a verdad y no de dientes pa fuera, es ahí donde la puerca torció el rabo.

Si no es en lana, tampoco lo es en cuestiones de política., porque, aunque siempre se está machacando la idea de que las mujeres son lo mejor del mundo mundial, lo responsables, honestas, lo maravillosas que son, pero cuando ya se trata de incorporarlas a los cargos de muy alto nivel, ahí si se resisten y defienden los cargos para ellos como gatos boca arriba.

Entonces de qué chingados hablamos cuando de mujeres en la política se refiere.

¿De solo ocupar un cargo menor?

Y cuando se vislumbra una posibilidad de que una mujer gobierne por primera vez a Hidalgo, las cúpulas dicen que sí, pero con reservas.

Mejor el pueblo ha valorado a las mujeres y en recientes encuestas realizadas por Morena en un apartado señalaban que les gustaría que una mujer encabezara el gobierno y sin embargo no le dieron oportunidad a ninguna de sus posibles aspirantes.

¿Es neta?

Los que se dicen feministas, progresistas y demócratas, esos que dicen tiene una amplísima ventaja para ganar la gubernatura, no le dieron ni la más mínima oportunidad a las mujeres.

¡Que culeros!

Aunque en la casa de enfrente, tampoco bailan mal las rancheras, porque priistas, panistas y perredistas que están más a huevo que de ganas en una alianza, de plano no dan muestra de estar totalmente convencidos de que una mujer sea su abanderada y seguramente empezaran a poner piedritas o tremendos rocones en el camino para obstaculizar la campaña.

Así que en este Hidalgo machista estamos iniciando un nuevo proceso que se antoja sacará chispas y mostrará de que cuero salen más correas.

Todo está listo para una carrera en tacones hacia la gubernatura.

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