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A criterio deBertha AlfaroColumnas

¡Abrazos, no madrazos!


Dos fallecimientos de jóvenes hidalguenses han enlutado a sus familias y ponen en evidencia la actuación de la policía en caso de enfrentar momentos de crisis. Una joven doctora con grandes aspiraciones de ayudar a sus paisanos de Tezontepec de Aldama tuvo la desgracia de haber chocado en la carretera que cruza Progreso de Obregón y lo más grave, que los policías la detuvieran, y sin atender a los protocolos de atención, la detuvieran por una falta administrativa, la llevarán detenida a la comandancia, la ingresaran a los separos, no se sabe si para todas estas actuaciones le practicaran un examen médico y poco después resultara muerta dentro de la galera.

En un comunicado emitido por la alcaldía, afirmaban que la joven estaba en un estado inconveniente, sin precisar a qué se referían exactamente y que por ello se había suicidado con una tela.

Estas afirmaciones tan aventuradas y poco serias ya daban muestra de la poca capacidad de autoridades municipales para responder ante la muerte de una persona que desde el momento que ingresaba a la comandancia ya era obligación de mantenerla a salvo y cuando menos garantizar que nada le ocurriera mientras estaba bajo su resguardo.

Curioso también resulta que hasta el momento no se conozca a ciencia cierta dónde están los videos de circuito cerrado que se encontraba dentro de los separos para conocer qué fue lo que ocurrió en el interior de los separos en el momento que la joven estaba detenida.

Luego vinieron las manifestaciones de las activistas defensoras de los derechos de las mujeres, situación que aprovecharon manos extrañas para vandalizar el edificio de la Presidencia de Progreso de Obregón, quemar la comandancia y seguramente darle herramientas al alcalde para decir que todas las evidencias se perdieron.

Y la pregunta para estas autoridades ¿dónde chingados está la capacitación a los policías?

¿O de plano la autoridad municipal, argumentando soberanía, puede actuar sin la menor regulación, ni supervisión o lo que es lo mismo, como se les dé su rechingada gana?

Y por si esto no fuera suficiente, este martes falleció el joven Leobardo Hernández, que resultó lesionado durante el enfrentamiento de pobladores de Xuchitlán, comunidad de San Salvador, con la policía y que durante 14 días permaneció en terapia intensiva del Hospital General de Pachuca, con un traumatismo en la cara, ocasionado por el golpe de un cartucho de gas lacrimógeno que le golpeó en el rostro.

Por dos semanas los especialistas mas capacitados lo intervinieron en dos ocasiones primero para detener la hemorragia en el cráneo y después para reconstruirle la parte frontal de la cara.

Lamentablemente el joven Leobardo no resistió y falleció en el Hospital.

Sus familiares y vecinos piden que se castigue a los responsables.

En ambos casos los policías ya fueron detenidos y se definirá su situación legal.

Pero lo cierto es que más allá de los castigos a quienes cometieron voluntaria o involuntariamente estos abusos en contra de los ciudadanos, lo cierto es que hay mucho más de fondo.

Es urgente revisar la capacitación de los cuerpos policiacos, que se contemplen también las condiciones en que laboran, las cargas de trabajo, incluso los sueldos que perciben.

Pensar ingenuamente que con encarcelar a los responsables es suficiente para acabar con la brutalidad policiaca, es cerrar los ojos a una realidad que tristemente nos golpeó a todos en la cara en menos de quince días.

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