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A criterio deColumnasMarco Moreno

5 de septiembre


Nos dicen los que saben, que el 5 de septiembre termina una era e inicia algo diferente, encaminado a transformar al estado de hidalgo, al menos, la corrupción habrá de terminar, aseguran.

Dan por sentado que el cambio de partido en el poder es suficiente para que la transformación suceda; me encantaría tener el mismo optimismo que muchos derrochan cada día en todo lugar. Pero ¿En verdad basta con el cambio de partido en el poder para lograr una transformación en un estado como Hidalgo? 

La realidad económica del estado ha estado fincada en la atracción de capitales, capitales que se han colocado en los mismos lugares, en las mismas áreas de interés económico y han propiciado, con ello, un desarrollo desigual y perniciosos para el estado.

El atraso en el que se vive en diversos municipios de la entidad, principalmente municipios indígenas, muestra la forma en la cual, el proceso de crecimiento económico no ha sido ordenado y estructurado, de tal manera, que se cubra y promueva a todos los municipios de la entidad.

Así que no, no basta con el cambio de partido. Pero, además dirán aquellos que, si conocen de economía, se ha realizado un proceso de planeación democrática en el que se ha impulsado los temas económicos y los temas sociales y los temas políticos, además de todos aquellos temas que son fundamentales para el estado.

La planeación democrática es incluyente, afirman, sin embargo, el mayor proceso de inclusión es el que se produce en cada región, atendiendo a sus características económicas, políticas, sociales y/o culturales. Acá el turismo, allá el comercio, más allá la industria, en el otro lugar la agricultura, pero planeada, acompañada de manera constante por el gobierno, de tal manera que se incentive de manera adecuada la inversión regional.

Transformar la realidad económica del estado, implica poder transformar lo social porque se impulsa el empleo, se promueve el abatimiento de la pobreza y se construyen nuevos escenarios para la entidad, diversificados, incluyentes y respetuosos de los procesos culturales, pero también de los equilibrios ambientales de las regiones de la entidad.

Hablar de escenarios como este, es hablar de la necesaria diversificación económica de Hidalgo, pero también de la construcción de procesos basados en la sostenibilidad y los derechos humanos en la economía. Procesos que deben, necesariamente, poner a la persona en el centro de su desarrollo. La economía sin la persona como eje, sin lugar a duda es salvaje y devastadora.

Por otro lado, la planeación, para ser tal, debe contar con elementos que le den sentido, en este caso, que vayan más allá de la suposición de lo que es mejor en la región partiendo de una correcta tipificación de la vocación productiva de la zona.

Es importante que podamos entender que el futuro económico de Hidalgo, depende del futuro ambiental del mismo, construir un proceso de atracción de inversiones que permitan construir un escenario económico amable con el entorno, es fundamental para generar los equilibrios deseados.

Además de ello, el gobierno debe iniciar un proceso que le permita reordenar la distribución de empresas en el estado. Procesos que permitan poner por encima el bienestar de las personas y garantizar una economía basada en los derechos humanos, la pregunta es ¿Están dispuestas las empresas a promover que sus inversiones sean verdaderamente respetuosas con el ambiente y con los derechos humanos?

 ¿Es posible reordenar los parques industriales de la región de Tula? ¿Reorientar sus desarrollos industriales, públicos y privados, hacia la sostenibilidad? ¿Es la sostenibilidad un concepto aplicable al crecimiento económico de Hidalgo?

Las preguntas surgen en cada momento, la necesidad de observar de cerca la gobierno, también; impulsar acciones que enriquezcan las políticas públicas, siempre en beneficio del bienestar de las personas, se vuelve un imperativo en nuestro país y en la entidad.

Además, es importante un hecho, promover la llegada de inversiones directas extranjeras al estado, puede ser fundamental, pero promover el crecimiento y fortalecimiento de la economía local, diversificando e impulsando las inversiones de los empresarios hidalguenses, se vuelve fundamental en la creación de empleos entre otros beneficios.

Finalmente, es tiempo de explorar el ámbito de la economía social, las empresas de producción rural en manos de comunidades indígenas y rurales, actualmente las de servicios, principalmente turísticas, empiezan a consolidarse, no así las actividades agrícolas y ganaderas. Mirar el campo con mejores propuestas, alejadas e la devastación y la destrucción de los entornos naturales, permitirá hablar de actividades económicas primarias verdaderamente sostenibles.

Nos dicen los que sí saben, que Hidalgo será otro a partir del 5 de septiembre. Esperamos que haya cosas mejores para el estado, esperamos, y eso, lo hemos hecho durante muchas décadas. Al tiempo, al tiempo.

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