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A criterio deColumnasHéctor de Mauleón

Bajo la sombra


A principios de 2018 irrumpió en Veracruz una célula del Cártel del Golfo conocida como Grupo Sombra.
Operaba en el estado desde mediados del año anterior, y lo hacía con violencia inaudita, pero no fue hasta enero de 2018 cuando las autoridades corroboraron brutal y plenamente su existencia.

En un video subido a redes sociales en esa fecha, se vio a integrantes del Grupo Sombra decapitar a una mujer que presuntamente era miembro de los Zetas y se hallaba al frente de una célula dedicada al secuestro: “la comandante Paty”.

El grupo actuaba en los límites de Veracruz y Tamaulipas. Había sido enviado a detener las incursiones del Cártel del Noreste. En 2017 se metió al norte de Veracruz y comenzó a dejar videos de hombres torturados y asesinados.

Comenzaron a aparecer cuerpos descuartizados metidos en bolsas, con los narcomensajes de costumbre: “Esta plaza tiene dueño, señores”. “Si ustedes hacen a meterse a los territorios que nos corresponden, no los sorprendan que hagamos lo mismo (sic)”. “Así van a seguir quedando todos los chapulines… todos así van a quedar mañana, oyen, mañana ustedes”.

En poco tiempo el Grupo Sombra se infiltró en Tuxpan, donde comenzó a pelear con los Zetas y el Cártel del Golfo el negocio de la droga, el tráfico de personas, el secuestro, la extorsión, el despojo de tierras, el cobro a negocios, el control de los giros negros y la piratería, así como la “ordeña” de ductos de Pemex.

Se convirtió en uno de los grupos del crimen organizado que hoy disputan, con el apoyo de policías, funcionarios públicos y agentes el dominio de un puerto estratégico.

Tuxpan es el puerto principal de suministro de gasolina, aceites e incluso electricidad que hay en el país. Por ahí llega el combustible que surte al Valle de México y al centro de la república.

Además de la operación de grupos criminales nacionales, se ha detectado la actividad de grupos internacionales, entre ellos, la mafia china. En enero de 2019 fue asegurado por la Marina un barco con bandera de Singapur, que procedía de Barranquilla, Colombia. Llevaba un imponente cargamento de cocaína, cuyo destino era Nueva Orleans.

El movimiento de barcos cargueros con mercancías ilícitas ha contado desde siempre con la protección de autoridades portuarias, aduanales, policiacas, militares y navales.

En enero de 2020 se efectuaron cambios en el sistema portuario: fueron sustituidos los altos mandos: “se fueron los civiles y entraron militares jubilados”, según informa un periodista local.

Los verdaderos mandos operativos, sin embargo, siguieron en funciones: la corrupción siguió; la droga y los hidrocarburos introducidos de contrabando hoy inundan el puerto.

Vecinos de Tuxpan han sido secuestrados por los grupos criminales, a fin de que entreguen sus tierras. Empresarios locales denuncian extorsiones, “cobro de piso”. El obispo de Tuxpan ha denunciado el aumento en la inseguridad y la violencia, “la pérdida de conciencia de la dignidad de la persona”.

A fines del año pasado le quemaron a un empresario un parque de maquinaria y ocho camiones: se había negado a pagar cuota.

Durante los meses más duros provocados por el confinamiento decretado a consecuencia de la epidemia de Covid-19, el Grupo Sombra aisló a la gente de Tuxpan, le marcó toques de queda, amenazó a los médicos y cobró impuestos entre la población, según un informe dado a conocer por la Secretaría de Gobernación (“Observaciones sobre violaciones a Derechos Humanos cometidas durante la emergencia sanitaria”).

En Tuxpan ruegan que los volteen a ver. Es otra de las regiones de México que se hallan en poder del crimen organizado.

“Es precisamente así —me dicen—. En Tuxpan estamos bajo La Sombra”.

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