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A criterio deColumnasHéctor de Mauleón

Así cayó el exgobernador Sandoval


Gomenzaron con un número de teléfono. Pero el exgobernador Roberto Sandoval lo mantuvo inactivo. La fiscalía de Nayarit había solicitado una orden de aprehensión en contra del exfuncionario, por operación con recursos de procedencia ilícita. Cuando esto ocurrió, elementos de la Comisión Nacional Antisecuestros detectaron que Sandoval ya no se encontraba en el estado.

Así comenzó una búsqueda de ocho meses, que inició en octubre pasado y abarcó el rastreo de decenas de domicilios en Nuevo León, Jalisco, Guanajuato, el Estado de México y la capital del país.

La clave la dio el teléfono de un escolta que se activó en Monterrey, específicamente en San Pedro Garza García. El seguimiento a aquel elemento de seguridad llevó a los investigadores hasta el domicilio en el que la esposa y la hija de Sandoval “llevaban una vida normal”.

La noticia de que se había girado una orden de aprehensión hizo que la familia del exgobernador se cambiara de estado. Volvieron a localizarla en Puerta de Hierro, el exclusivo fraccionamiento ubicado en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Algunos de los domicilios en los que el grupo familiar del exgobernador se movía se hallaban vinculados con el llamado Cártel de los Güeros, una organización criminal asociada al Cártel de Sinaloa que dirigen los hermanos Luis y Esteban Rodríguez Olivera.

Este último fue detenido en noviembre de 2012. Fiscales del Distrito Este de Nueva York lo acusaron de traficar más de 100 mil kilos de cocaína. Pasó ocho años en prisión. En septiembre de 2020 fue deportado a México. Para entonces hacía nueve años que su organización se hallaba en la lista negra del Tesoro de Estados Unidos.

Roberto Sandoval gobernó Nayarit por el PRI entre 2011 y 2017. Se llevó consigo a su exsecretario de Seguridad Pública, Édgar Veytia, apodado el Diablo, a quien nombró primero subprocurador y propuso después como fiscal general del estado.

Veytia fue condenado en Nueva York a 20 años de cárcel por permitir el trasiego de heroína, cocaína, metanfetaminas y marihuana de México a Estados Unidos.

Sandoval fue inhabilitado. Cuando se le giró la primera orden de aprehensión, un juez se refirió a “la desmesurada cantidad de operaciones detectadas en detrimento económico de las finanzas públicas de Nayarit”. En especial, por medio de contratos de obra pública.

A través del escolta cuyos movimientos telefónicos habían sido detectados, los agentes de la Conase llegaron a Santa Fe, en la Ciudad de México, en donde el hijo del exgobernador tenía citas con exfuncionarios nayaritas y reuniones con abogados. Para entonces la Unidad de Inteligencia Financiera había bloqueado las cuentas del exfuncionario. Inevitablemente, el círculo se iba cerrando.

De acuerdo con las investigaciones, Los Güeros le facilitaron un rancho en Saltillo y otro en Nuevo León. Por miedo a ser visto o detectado por algún dron, el exgobernador permanecía encerrado.

Hace unos días su esposa y uno de los escoltas se desplazaron a un rancho ubicado en Linares, Nuevo León.

Quienes hacían el rastreo mandaron el mensaje: “Lo ubicamos”.

El dato llegó a la Sedena y la Fiscalía General de la República. Esa madrugada se movieron tres equipos: uno pie tierra, otro por vía aérea y el tercero en vehículos

Dicen que Sandoval se hallaba pálido, delgado, demacrado. En los ranchos en que estuvo escondido, cuentan los agentes que lo detuvieron, vivía “muy precariamente”. El exgobernador se hallaba en “pésimas condiciones”.

Me cuentan que en ese rancho había un altar dedicado a la Virgen de Guadalupe. Sandoval se arrodilló y se persignó, antes de abordar el vehículo que lo llevó al aeropuerto, rumbo al penal federal de El Rincón, en Tepic.

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