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A criterio deColumnasSalvador García Soto

¿AMLO va por la contrarreforma energética?

La carta de los congresistas de Estados Unidos, en la que le pidieron al presidente Donald Trump que revise las afectaciones y maltratos a las empresas privadas que participan en el sector energético de México por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, hizo que el presidente mexicano tronara contra las quejas de los legisladores estadounidenses y de los inversionistas particulares en energía y anunciara que no sólo seguirá dando prioridad y preferencia a Pemex y a la CFE en su política energética por sobre los privados, sino que “si el marco legal no nos alcanza… voy a enviar si es necesario una iniciativa de reforma a la Constitución para que vuelva prevalecer el espíritu del artículo 27 constitucional”.

El sábado y de gira por Coahuila, justo en la Central Termoeléctrica José López Portillo, López Obrador dejó en claro que podría promover una contrarreforma a la Constitución para echar abajo todos los cambios constitucionales y legales que se hicieron en el gobierno de Enrique Peña Nieto y que constituyeron la llamada Reforma Energética que, a decir del actual, mandatario, “dejaron todo completamente a favor de los particulares”.

A los miembros del Congreso de EU que acusaron a su gobierno de “violentar el espíritu del T-MEC” al darle un trato prioritario a las empresas estatales del sector energía, López Obrador les recordó que “México no negoció ningún capítulo energético” ni con Estados Unidos ni con Canadá en el nuevo tratado comercial”. De hecho, hay una versión contada por negociadores que participaron en aquellas pláticas en 2019, que afirman que el gobierno de López Obrador habría intercambiado con la Casa Blanca eliminar el capítulo energético del tratado, a cambio de aceptar las exigencias migratorias de Donald Trump.

Y al justificar su nueva política energética, que intenta recuperar el estatismo del pasado, el presidente volvió a atacar a las empresas privadas que generaban energía limpia para la CFE, a las que cuestionó por estar “subsidiadas” y dijo que se aprovecharon de la Comisión con contratos que obligaban a pagarles generaran o no energía.

López Obrador aprovechó el tema para golpear de nuevo a la empresa española Repsol, a la que acusó de haber abusado de la política privatizadora y mencionó que se llevaron a trabajar en su empresa a la exsecretaria de Energía Georgina Kessel y como consejero al expresidente Calderón. “Una vergüenza, y todavía se incoforman cuando deberían estar pidiendo disculpas por el abuso, por las atrocidades que se cometieron en el periodo neoliberal. A mí no me paga Repsol a mí me pagan los mexicanos para servirles y por eso tengo que defender el interés público, no el interés de particulares”, dijo el mandatario.

Así es que en materia energética el presidente no piensa ceder y, en su afán por restablecer la antigua política estatista y monopólica en ese sector, continuará fortaleciendo a Pemex y a la CFE para que recuperen sus antiguos esplendores, aunque eso signifique inyectarles miles de millones de pesos para lograr algo que, según los expertos en estos temas, difícilmente volverán a tener la misma fuerza y productividad que en el pasado. Mientras, seguirá la lluvia de amparos y las demandas de empresas privadas energéticas en contra de su gobierno ya no sólo en los tribunales nacionales sino también a nivel internacional, como ya ocurrió con la carta de los congresistas de EU. A menos que López Obrador se decida a volver a cambiar la Constitución y su artículo 27 para dejarlo como estaba hasta antes de la reforma energética peñista. ¿Lo hará? …. Los dados mandan Serpiente. La semana se ve complicada.

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