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A criterio deBertha AlfaroColumnas

No sirven pa ni madres


Era un día común cuando Ademar salió de su casa en Tepejí del Río y se subió a su auto para dirigirse al empleo. No había recorrido ni dos kilómetros en dirección a la autopista cuando una camioneta con torreta como si fuera de la policía le marcó el alto y le pidió que se orillara y saliera del vehículo.

Ademar obedeció la orden y de inmediato cuatro sujetos lo rodearon y lo subieron a la camioneta, mientras uno de los “supuestos policías” se llevaba su auto.

Ya en el Estado de México, los delincuentes abandonaron en unas parcelas a Ademar, no sin antes robarle su teléfono, su cartera y llevarse su auto.

Eso sí, los asaltantes en todo momento se portaron amables y según me contó no lo golpearon, solo el tremendo susto de que lo anduvieran paseando por caminos desconocidos.

Me cae que casi lloro de la emoción. Que los delincuentes, contrario a su costumbre, se portaran tan amables con la victima es algo inusitado, así que Ademar tiene que vivir agradecido que no le metieran un balazo o lo dejaran medio muerto en despoblado.

¡Qué considerados estos hijos de su re pinche madre¡

Así está la chingadera, después de sufrir un asalto, debemos dar gracias al cielo que, aunque nos roben nuestras pertenencias, producto del trabajo y el esfuerzo y que estos malandros se lleven nuestras cosas y nos sintamos afortunados de que solo se llevaron lo material pero nos dejaron sanos y a salvo.

¡Qué huevotes de tipos!

Pero la historia de esta tragedia aún no terminaba.

Después vino la pesadilla de interponer la denuncia y tratar de que las autoridades se movieran con rapidez para dar con el vehículo, algo que de plano nunca iba a ocurrir porque del asalto a la fecha han pasado varios días y en la oficina de recuperación de vehículos aúno no ha llegado la carpeta de investigación por llo que le pidieron se diera una vuelta el viernes próximo, a ver si ya había algo.

Desesperado Ademar les pidió a elementos de la Guardia Nacional destacamentados en la zona, que lo acompañaran a hacer rondín en colonias donde se sabe que merodean los robacoches y ¿saben cual fue su respuesta?, pues que ellos no atienden esos asuntos y no están para eso.

Entonces para qué chingados están, ¿de adorno?

Y la pesadilla continuaba.

Dos días después, le llamaron para decirle que eran de la policía, del departamento de entrega inmediata de vehículos, y que habían encontrado su vehículo en Ciudad Sahagún, sin llantas y según le ofrecieron llevarle su auto hasta su casa con la módica cantidad de cinco mil pesos, eso sí, que debería depositar rápidamente, de no ser así, perdería su oportunidad.

Así se las gastan estos delincuentes y nadie hace nada por detenerlos, aunque es un secreto a voces que ocurren este tipo de extorsiones.

Afortunadamente Ademar no cayó en la trampa y continua su peregrinar tratando de recuperar su vehículo, aunque las mismas autoridades reconocen que los vehículos robados son desvalijados o remarcados en los primeros 30 minutos después del robo.

Pero eso sí, ni la Guardia Nacional tiene tiempo para atender al pueblo, ni las autoridades pueden agilizar las investigaciones o lo que es lo mismo, los ciudadanos están totalmente desprotegidos aunque la federación asegure que tiene otros datos.

 

Palabras más, palabras menos.

En la Colonia la Calera del municipio de Mineral de la Reforma el robo a casa habitación está a la orden del día.

Ya van tres ocasiones que a José le roban sus pertenencias, tanques de gas, calentador solar, tinaco, estufa, horno de microondas, televisión, una computadora, bueno hasta chamarras, estos hijos de su rechingada madre se llevaron todo y la policía, bien gracias.

 

Espero sus comentarios. Fb: bertha alfaro

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